martes, 19 de noviembre de 2013
Impresiones de París
11/10/2013
J'ecris tout. Je sens tout. Respiro profundo el aire del río y su corriente me arrastra bajo la lluvia. Soy éste que escribe con una sensación de familiaridad que no esperaba, ajeno a las palabras pero sujeto a una cadencia desprolija y revuelta que me pertenece. Los pies se deslizan como en una danza de tacos y abrigos, bufandas y gorros volcados sobre la gente que pasa como fantasmas, reproducciones de una vida que en alguna vida tuve. Me callo y sonrío, sin saber bien por qué, desde la altura de los edificios mirando al Sena o los empedrados intrincados y laberínticos. Hay rojos y grises y sobre todo un frío que detiene la locura, que amansa el vértigo de toda urbe. Es tan simple como cerrar los ojos en el interior de una iglesia anciana, y ahí, simplemente, latir. Je rêve tous les rêves. C'est ici.
13/10/2013
El agua es un sol de cristales atravesando mis ojos, mis cejas boscosas apretándose en un mohín que parecería molesto pero que en realidad es la dificultad de conducir tanta belleza. El puente tiembla, y yo me desprendo de golpe al abismo cegador del mediodía. Si todos pudiéramos ser esos niños que pasan cantando y golpeando las maderas. O las piedras al fondo del estanque, o los patos que flotan y se agitan encima de ellas. Un puente puede ser algo tan estable en su precario vaivén de equilibrista. Je ne veux plus que cette après-midi pour être plein, oscilando sobre el puente mientras el agua me clava sus estrellas enloquecidas y murmura la historia de cientos de pájaros.
14/10/2013
La tarde es verde. Se me escaparían lágrimas de los ojos turbios si realmente fuera un día de tristeza; pero no, las nubes y los patos verdes simplemente mantienen una quietud extraña y magnética, poderosamente cautivante. Tal vez sea él quien hojea una revista en las reposeras verdes, y ella quien sonríe como detrás de un vidrio mientras mira los pájaros blancos desbandarse sobre la sábana de agua verde, con perfume a lluvia próxima. Tal vez se estén buscando y sin embargo no se vean tras la cortina de turistas, de flashes de fotografía y de una babel de lenguas superpuestas. Me gustaría, sin embargo, presenciar ese encuentro. Me gustaría ser ellos cuando finalmente, tras el cemento antiguo y los mármoles fríos, tras el rugir de aviones lejanos, tras la máscara obsequiosa de perfume, se dejen envolver por el verde que lo invade todo, y no sean más que dos verdes amándose en la callada tarde parisina.
15/10/2013
J'ai pleuré. Y me lavé la cara con mis lágrimas. El silencio era como una manta que flotaba desde los vidrios dulcemente amarillos. J'ai pleuré. Y no se sintió amargo ni desesperante, no fue el vértigo espinoso de una noche demasiado larga. Lloré para mí, lloré sonriendo, con la vista en algo como si lo viera todo, como si todo lo entendiera, como si nada fuera tan grave. Lloré para el futuro, y las lágrimas me bordearon las mejillas como ahora bordeo el gran canal, viendo una pareja remar y oyendo la música que viene de las plantas y las estatuas. Lloré temprano, lloré lo que necesitaba. Y cuando cambié la tibieza dorada de los ventanales por el azul radiante del afuera, bajé las escaleras con la cara limpia y con un aire nuevo corriéndome por dentro.
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