jueves, 21 de noviembre de 2013
Impresiones de Galicia
23/10/2013
Llegar de noche. Sumergirse en las fauces oscuras de la montaña mientras en el aire suenan los ecos celtas de un pasado que sigue vivo en las grietas y el verde de las piedras. Mirar las luces del coche mientras por las mejillas corren unas cuantas lágrimas que le ganan a la velocidad de la ruta. Descansar en los ojos claros de los jóvenes de antaño, probar las uvas pequeñas y reír como de toda la vida con una familia recién estrenada en abrazos, familia que salta a la vida desde las fotografías tantas veces vistas y estrecha las manos con calor de cuadra en la montaña, y da dos besos cada vez, para compensar tanto tiempo de distancia. Respirar el verde y recoger castañas, caminar sin perderse y acostarse en la tierra con los ojos abiertos, acopiando tanta belleza y tantos recuerdos, tallando emociones insospechadas en un corazón ansioso de guardarlas, satisfecho de saberse por fin completo.
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