sábado, 19 de febrero de 2011

Transfiguración



















     El mar se tiende como una sábana a mis pies.
     Ahora lo veo y es plano.
     El mar se espesa como un vidrio y recita antiguas elegías de piedra.
     El mar es un plato de fideos humeantes.
     El mar se me escapa tras la siesta.
     El mar me susurra noches, me despierta vendimias, me estremece cuentos de fiestas antiguas.
     El mar me pincha los ojos con su grito azul.
     El mar me alienta a fenecer, a supurar, a ebullir, el mar es hombre y bestia muda de gestos foráneos.
     Soy el mar cuando me atrevo a esculpir mis miserias desnudas en la arena.
     Sólo entonces soy el mar.
     Y una gaviota es mi apasionado deseo que emigra lejos de la costa.
     Y un caracol mis silencios.
     Y una negra turbina mis miedos.
     Y yo el mar.
     Inconmensurable y eterno.

domingo, 13 de febrero de 2011

Cuestionario

     ¿Quiénes somos detrás de todo esto? Del cuerpo bronceado, del mate amargo, del saltito cobarde ante las olas. ¿Qué niños llevamos en el fondo de los ojos? ¿Qué penas nos imprimen lunares en la piel? ¿Qué grito podríamos vaciar a lo lejos, a la distancia de aquel buque que pasa o de las aletas de los tiburones? ¿Qué miedos nos comen, qué pantallas nos alumbran la oscuridad primitiva que arrastramos por la arena? ¿Qué marca llevamos tras la ropa puesta? ¿Qué es tan difícil de nombrar, que nos hace volver la vista y comernos la piel junto a las uñas, que nos hace completar el crucigrama y construirnos un castillo de arena plomizo y espinoso? ¿Qué día será el que podamos mirarnos a los ojos y lavarnos de prejuicios, de timidez, de crítica, de charlatanería, de ansiedad y desesperación? ¿Qué día seremos felices como la impasible cara del pato y la estupidez de las algas marinas? ¿Qué día, qué instante preciso de luz, qué atardecer nos veremos disueltos en naturaleza, fundidos al corazón de la playa vasta, cantando el pozo ancestral del viento, un caracol en su lenta letanía de barro y luminoso arcoiris de espuma?