domingo, 17 de noviembre de 2013
Impresiones de Londres
4/10/2013
Torres grises. Los techos se elevan a lo alto y escupen su sombra mientras me miro y sonrío. ¿Dónde estoy? ¿Qué es esta selva silenciosa y pulida que esgrime su amabilidad como una escopeta? Un miedo pequeño y astuto me aprieta las tripas, una neblina matinal se cuela por mis fosas nasales y me alimenta la ansiedad de la espera. Afuera estará la vida esperándome con el calor de un café caliente, con vidrios empañados y con sonrisas tajeando el smog. Son ladrillos. Son tejas. Todo es como de cuento pero tan tangible que asusta esa realidad de maqueta, tan distinta al latido agonizante de mi Buenos Aires. Tan manteca y miel. Tan marrones. Tan semáforos cumpliendo un horario fijado a rajatabla. Y sin embargo hay algo ahí que me seduce, un suspiro y una comodidad soñolienta, una noche de invierno cobijado bajo la frazada a cuadros.
8/10/2013
Se levanta viento y las plumas se agitan. Es una ciudad pero también es humo y neblina, son patos contra la corriente y una bufanda escapando a la vorágine del trabajo en traje y corbata. Hay colores superpuestos que desprenden perfume, una calma sospechosa que me sumerge tras la cortina de edificios elegantes y soberbios. I try to walk the London path. It's overwhealming. My breath is gone like the swan's whiteness. Me da hambre, y pienso que sería razonable un bocado de este clima espeso y sin embargo amable. La gente se despeina y corre, la ciudad es un entramado de luces y calles y ensueño. No de ensueño, más bien de ese desconcertante momento antes de despertar, cuando las calles parecen ríos y las puertas muros y todo es a la vez antiguo y reluciente, gris y rojo, desenfocado a la vista por las nubes y la urbanidad y las consonantes sonoras y extrañamente redondas. I might really like it here when I wake up.
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